Mostrando entradas con la etiqueta aceptación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aceptación. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de agosto de 2022

Agosto 2023, noches y días

10 de agosto, 23.33 horas

No sé si estás de acuerdo conmigo, 
pero 
es cuanto menos entretenido 
considerar
que un simple dolor de oído
te puede regalar
una noche desvelada
en la que puedes dejarte embelesar 
por la casi luna llena
que se mantiene imperturbable mientras es enfocada por fogonazos azulados relampagueantes,
que se sonríe sorda tanto a los gritos que recorren la bóveda celeste, como al repiqueteo salvaje de las gotas escupidas contra el asfalto ardiente,
que obvia el penetrante perfume que a ti inevitablemente te traspasa memorias haciéndote viajar a inicios ancestrales,
que desnuda, más sin temblar de frío ni angostarse de calor, luce bellamente engalanada.
Todo se olvida y te recuerda quién manda.
Te alcanza la certeza de que es tu opción elegir renegar o aceptar cuanto en tu existencia te acompaña.

11 de agosto, 6.46 horas
Este era un día al que le costaba abrir los ojos porque, aprovechando la nocturna oscuridad y buena parte de la madrugada, se la había pasado de juerga agitando con un vendaval alocado las hojas de los árboles, echando carreras a rayos y truenos, y contorneándose para esquivar lágrimas frescas. En esta competición de pura diversión, la Naturaleza quería hacer llegar a nuestros oídos testarudos, su fuerza, vitalidad y poder; su mensaje de confianza en sabiduría de mayor alcance que la nuestra; su orden y paciencia en los procesos.
Finalmente. ni atrevidos rayos de sol pudieron perforar las potentes cortinas gris plomizo, y aún así, como no podía ser de otra manera, el amanecer se acicaló para inaugurar un nuevo día.

jueves, 16 de abril de 2020

Confianza para cambiar


Se dice que un río, después de haber recorrido un trayecto de montes y campos, llegó a las arenas de un desierto y, de la misma forma que había intentado cruzar otros obstáculos que había hallado en el camino, empezó a atravesarlo. Pero sucedió que se dio cuenta de que sus aguas desaparecerían en la arena tan pronto entrara en ella.
Aun así, estaba convencido de que su destino era cruzar el desierto, pero no hallaba la forma de hacerlo. Entonces oyó una voz que decía:
—El viento cruza el desierto y también lo puede hacer el río.
—Pero el viento puede volar y yo no. Soy absorbido por las arenas
—Si te lanzas con violencia como has hecho hasta ahora —continuó la voz— no conseguirás cruzarlo. Desaparecerás o te convertirás en pantano. Debes dejar que el viento te lleve a tu destino.
—Pero, ¿cómo es posible esto?
—Debes consentir ser absorbido por el viento.
Esta idea no era aceptable para el río. Él nunca antes había sido absorbido y no quería perder su individualidad.
—¿Cómo puedo saber con certeza si una vez perdida mi forma, la podré volver a recuperar?
—El viento cumple su función. Eleva el agua, la transporta a su destino y la deja caer en forma de lluvia. El agua vuelve nuevamente al río.
—Pero, ¿no puedo seguir siendo siempre el mismo río que soy ahora?
—Tú no puedes, en ningún caso, permanecer siempre así —continuó la voz—. Tu esencia es transportada y forma un nuevo río.
El río no lo veía claro, pero tampoco quería ser pantano o desaparecer. Así es que, en un acto de confianza, elevó sus vapores en los acogedores brazos del viento, quien, gentil y fácilmente, lo elevó hacia arriba y lejos, volviendo a dejarlo caer en la cima de una montaña, muchos kilómetros más allá.
El río sorprendido, al fin entendió: —Mi esencia es el agua, sea en el estado que sea. La transformación me ha permitido continuar siendo el mismo. Si no me hubiera transformado, me hubiera perdido. 


Como el río, podemos elegir confianza y aceptación para cambiar y, con esa transformación ...¿acercarnos más a nuestra esencia?

*Desconozco la autoría de este escrito. Si lo conocéis ¿me decís por favor?


sábado, 28 de diciembre de 2019

Regalos que el invierno nos da

IN VIERNO

No tengas prisa por sentir el calor.
No ansíes columpiarte en robusta rama.
No pretendas contar pétalos perfumados.
No te abrumes por el despertar gélido.
No te empeñes en estirar el día.

Todo precisa su tiempo.

Respeta los ciclos que te anteceden por siglos,
confía en que el fruto nutritivo llegará,
y permite que te cale cada estación
para que, cuando estés auténticamente preparada,
 alcances tu rebosante esplendor.

Usako. Oñati 2019

Pantano. Landa 2019


domingo, 20 de octubre de 2019

MECANISMOS DE DEFENSA 1 Proyección

Muy interesante descubrir todos los días (gracias a mi trabajo y por la observación en cualquier situación social cotidiana) cuan maestría tenemos en manejarnos con el mecanismo de defensa llamado Proyección *, mediante el cual, todo lo que no nos gusta de nosotras, por arte de magia es trasladado a las demás personas .


Para resolver este asunto: conócete, acepta lo que hay en tí y, como cambiar es posible (si quieres puedes), te recuerdo que si te apetece, puedes contar conmigo para la travesia en tu proceso de recuperación de la salud.


*Mecanismo de defensa del yo. Se conoce como el proceso por el que la persona coloca fuera de sí, puede ser en otra persona o en alguna cosa o situación, sentimientos, deseos o características propias. Así, evita cambiar ese elemento de su conducta y/o personalidad.

martes, 19 de febrero de 2019

CITA MOTIVADORAS de Etty Hillesum



Me doy cuenta que dondequiera que haya seres humanos, hay vida.

Un pozo muy profundo hay dentro de mí. Y Dios está en ese pozo. A veces me sucede alcanzarle, más a menudo piedra y arena le cubren: entonces Dios está sepultado. Es necesario que lo vuelva a desenterrar.

He partido mi cuerpo como el pan y lo he repartido entre los hombres.

¿Estás de acuerdo en que es mucho más difícil controlarse que dejarse ir; y, sin embargo es mucho más bonito lo primero?

Voy a prometerte una cosa, una cosa muy pequeña: me abstendré de colgar en este día, como otros tantos pesos, las angustias que me inspira el futuro.

Quisiera ser el corazón pensante de todo un campo de concentración.

¿Qué puede ser más íntimo que la relación de un ser humano con Dios?

Si llegase a sobrevivir esta etapa, surgiré como un ser más sabio y profundo. Más si sucumbo, moriré como un ser más sabio y profundo.

Cuando ya no lo creía posible, se me presentaba un nuevo avance gracias a que, de repente, un tipo de amistad, aún no cultivada por mí, se ponía a florecer.

A cada nueva exacción, a cada nueva crueldad, deberemos oponer un pequeño suplemento de amor y de bondad que hemos de conquistar en nosotros mismos.

X       X          X             X              X                 X               X                X                  X                    X

Ester "Etty" Hillesum (Middelburg, 15/1/1914 - Auschwitz, 30/11/1943) escribió un diario durante la Segunda Guerra Mundial, entre 1941 y 1943, que testimonia su fin en un campo de concentración de Auschwitz.
Fué publicado el 1 de octubre de 1981, 38 años después de su muerte. El libro fue rápidamente exitoso en Países Bajos, especialmente al tratarse de una persona judía que eligió voluntariamente la deportación solidarizándose con los demás perseguidos.

Su testimonio transmite su valor humano, ético y trascendental, muy influenciado por el escritor Rainer Maria Rilke. En febrero de 1941 había comenzado una terapia con Julius Spier, judío berlinés refugiado en los Países Bajos para huir del nazismo. Etty, aconsejada por Spier, empiezó a escribir su diario en que evoca su evolución espiritual a través de una mirada profunda hacia su interior.



miércoles, 23 de enero de 2019

Vamos como ranas hervidas por la vida


PSICORANA ↭💦😈ᘯ

Era una Rana hervida * y no me había dado cuenta.

Iba dando saltos por la vida sin elegancia, convencimiento ni dirección definida. Los años pasaban y era incapaz de reconocer quién era, que quería o para qué estaba en esta charca. 

En épocas de estiaje, el sol resquebrajaba mi cabeza obligándome a reflexionar, pero el quemazón que aquel hervidero de pensamientos me provocaba, hacía que, con rapidez impulsiva, diera un atlético brinco para dejar incrustadas, inconscientes, semejantes ideas perturbadoras.

Cuando estaba rebosante de ira y envidia, me enterraba en la tierra buscando paz. En lo profundo oscuro hay silencio y nadie te molesta. Lástima que en ese aislamiento la sombra que te habita saliva de gusto en su propio jugo y se cuela sin permiso para atormentarte y volverte loca con las imágenes agoreras que consigue proyectar en la negrura.

Llegaban las gotas de agua cargadas de mensajes purificadores para mí, cayendo poco a poco, para que el regalo me calase y fuera asimilándolo sin innundarme ni aturdirme. Pero salir de mi aburrida zona de confort, cambiar hábitos y abandonar el rol de víctima anegaba mi interior. Por lo tanto, recurría a otra magnífica cabriola que me impulsaba lejos de nuevo.

El aire también me acariciaba sutil y de frente, para no asustarme, susurrándome recuerdos, promesas y certezas, pero, al reconocerlos, negaba mi intuición y volvía a ser la rana que se alzaba en una contorsionada pirueta para alejar de sí el contenido del recado.

Aguantar mejor que afrontar, culpar fuera en vez de responsabilizarme, quejas en lugar de reflexiones, recreo en los problemas y no búsqueda de soluciones, anclarse en lo viejo versus soltar, gimotear y no actuar, rutinas mejor que innovaciones, fantasear en vez de asumir la realidad.

Así hasta que, cuando una no toma las riendas, obliga a la vida a que le dé un empujón persuasivo. En una de esas evasiones que no llevaban a ninguna parte estaba, cuando mi cabriola acabó en un colosal porrazo. Perdida toda conciencia y referencia no me avergoncé de abrir la boca para que la frecuencia de su sonido se emitiese sin voluntad.  Pedí socorro.  Y, antes de ser definitivamente devorada en la normalidad, el impacto inició mi proceso de conocimiento.

Desde entonces he reconocido a muchas otras ranas hervidas. Y tú, ¿conoces a alguna?

Croac croac
PD: Si eres una persona que te sientes despistada, insatisfecha, enferma, triste, impaciente, atemorizada, débil, furiosa, apática, abandonada, vacía, dependiente, invisible, desnutrida, agotada, sin sentido…¡Bienvenida a la Vida!. Y a la consciencia de que esto es la vida. Puedes esperar a darte un golpe o investigar a tu ritmo.
Estoy para, entre brinco y brinco, acompañarte en estos procesos.He probado varios, de mayor o menor intensidad. Puedo confesarte que agradable no es la palabra que mejor los define, pero siempre te aportan comprensión, sanación y evolución….si te entregas y los permites.



* Una rana saltó a una olla de agua hirviendo. Inmediatamente, dio otro salto para salir y escapar. Su instinto fue salvarse y apenas permaneció en la olla. 
Otra rana saltó a esa misma olla, ahora llena de agua fría. Nadó tranquila por el agua de la olla. Esta rana no sabía que el agua se iba calentando poco a poco. Al poco tiempo, el agua fría se transformó en agua templada. Pero la rana se fue acostumbrando, allí seguía nadando. Poco a poco, el agua iba subiendo de temperatura, pero la rana no se inquietó. Iba notando menos fuerza y cierta somnolencia, pero se limitó a aguantar. El agua llegó a estar tan caliente, que la rana murió sin reaccionar. 

Olivier Clerc (nacido en 1961) escritor y filósofo francés escribió “La rana que no sabía que estaba hervida”
Dicha fábula está basada en la siguiente ley física: Si la velocidad de calentamiento de la temperatura del agua es menor de 0,02 º/minuto la rana se queda quieta y se muere al final de la cocción. Mientras que a mayor velocidad la rana salta y escapa.