Mostrando entradas con la etiqueta escritura y sanación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escritura y sanación. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de agosto de 2022

Agosto 2023, noches y días

10 de agosto, 23.33 horas

No sé si estás de acuerdo conmigo, 
pero 
es cuanto menos entretenido 
considerar
que un simple dolor de oído
te puede regalar
una noche desvelada
en la que puedes dejarte embelesar 
por la casi luna llena
que se mantiene imperturbable mientras es enfocada por fogonazos azulados relampagueantes,
que se sonríe sorda tanto a los gritos que recorren la bóveda celeste, como al repiqueteo salvaje de las gotas escupidas contra el asfalto ardiente,
que obvia el penetrante perfume que a ti inevitablemente te traspasa memorias haciéndote viajar a inicios ancestrales,
que desnuda, más sin temblar de frío ni angostarse de calor, luce bellamente engalanada.
Todo se olvida y te recuerda quién manda.
Te alcanza la certeza de que es tu opción elegir renegar o aceptar cuanto en tu existencia te acompaña.

11 de agosto, 6.46 horas
Este era un día al que le costaba abrir los ojos porque, aprovechando la nocturna oscuridad y buena parte de la madrugada, se la había pasado de juerga agitando con un vendaval alocado las hojas de los árboles, echando carreras a rayos y truenos, y contorneándose para esquivar lágrimas frescas. En esta competición de pura diversión, la Naturaleza quería hacer llegar a nuestros oídos testarudos, su fuerza, vitalidad y poder; su mensaje de confianza en sabiduría de mayor alcance que la nuestra; su orden y paciencia en los procesos.
Finalmente. ni atrevidos rayos de sol pudieron perforar las potentes cortinas gris plomizo, y aún así, como no podía ser de otra manera, el amanecer se acicaló para inaugurar un nuevo día.

viernes, 19 de noviembre de 2021

PSIqueFÁBULAS "MEDIO"

MEDIO

Se sentía muy poca cosa. Apenas le prestaban atención. Intentaba interponerse y ni así reparaban en él más de unos tacaños minutos, quitándoselo de en medio raudamente. Les incomodaba su presencia, él notaba con claridad que siempre intentaban escabullirse de su lado. Y así se iba afianzando más su sentimiento de inutilidad y su congoja por existir.

Despreciado, desdeñado y desvalorizado, al caerle la negrura nocturna, se fue a dormir el desgraciado tras su 33 cumpleaños. Exasperado, cayó exhausto en un sueño exagerado. Fue como un revoltijo vomitado de episodios almacenados acorde a la historia que su razón quiso montarse. Todas las memorias destilaban la misma esencia: eran grises, insulsas, anodinas, … despreciables. Y aburrían. Y atormentaban. Y sobre todo dolían.

No le despertó ni la pena que le aguijoneaba, ni la sal de sus lágrimas, ni la ilusión por un cambio posible. Esa noche impetuosa trascurrió en un zozobrante viaje por la sabana caótica de embozos y mantas revueltos. Quizás algún ser de esos inescrutables que pululan por ahí le escuchó y suscitó su misericordia y fue quién le porto el obsequio. Solo Medio sería quién le sacase beneficio o maleficio.

Amaneció con un nuevo nombre. Uno que sería siempre considerado por aquellos entre quienes despertaba. A día de hoy, su energía late como nunca. El sigue paseándose seguro y altanero siendo rápidamente reconocido. Seguramente tú también le conoces. No sé si él es tu amigo o lo consideras tu enemigo.

Se despide, agradecido y siempre a tu lado,

Miedo.


miércoles, 20 de octubre de 2021

PSIqueFÁBULAS "TODAS LAS HOJAS SE CAEN"

 

TODAS LAS HOJAS SE CAEN

Una vez habrá una almita que elegirá a una niña regordeta y sin cualidad ninguna reseñable para su viaje por la Tierra.

Como vendrá a aprender sobre el amor hacía sí misma, apenas se querrá. Así es que tendrá una infancia tristona y una adolescencia salpicada de intentos ideados con todo lujo de detalles sobre la pena que acarreará su suicidio. ¿Será por todo esto que el azar la guiará a estudiar psicología para acabar sirviendo como puente a otras personas para que se cuiden, acepten y amen tal cual son?.

Después de muchos años, a una edad ya capicúa, una mañana cualquiera otoñal, mientras observa el viento que hace desnudar los árboles, se descubrirá, alegre y serena, confiada y capaz mientras espera centrada a su cliente de las 9.30.