Se dice que un Río tiembla de miedo antes de entrar en el Océano.
Mira hacia atrás, a toda la jornada recorrida: a las cumbres, a las montañas, al largo camino sinuoso a través de los bosques, a través de los poblados, y ve ante si un Océano tan vasto que entrar en él, nada más, es desaparecer para siempre.
Más no hay otra manera………..
El Río no puede dar la vuelta.
¡Nadie puede volver!
Volver es imposible en la existencia.
El Río precisa arriesgarse y entrar en el Océano.
Y solamente cuando él entra en el Océano es cuando el miedo desaparece, porque apenas entonces es cuando el Río sabrá que no se trata de desaparecer en el Océano, sino VOLVERSE Océano.
Por un lado el desaparecer, y por otro lado el renacer.
Así somos nosotros.
Sólo podemos ir hacia delante y arriesgarnos.
Coraje.
Avanza firme y vuélvete Océano