lunes, 29 de enero de 2024

CAMBIAR SI ES POSIBLE (Y necesario )

Nos cuesta activar maneras diferentes de comprender la realidad. Entre otras cosas porque nuestros cerebros y culturas nos trampean y toman atajos. Ser conscientes de esto nos puede ayudar a integrar de una vez 😛 que, si realmente queremos, podemos cambiar.

La vida es cambio permanente y las personas también estamos en proceso de cambio constante y nos vamos moldeando acorde a las experiencias que vamos viviendo. 

A veces cuando nos resistimos a cambiar, la vida primero susurra. Si no escuchamos, finalmente nos acaba gritando fuerte para que nos enteremos. Así que cada cual decide cómo cambiar ya que no solo de experiencias saludables adquirimos desarrollo; las  llamadas negativas nos aportan, normalmente, mucha más resiliencia y autoconfianza, pero también a costa de más dolor.




Si necesitas ayudas para cambiar, ármate de:

Constancia: aunque a veces sientes que avanzas, otras notas que te estancas, o que vas hacia atrás y nada mejora; ¡tranquilidad estas etapas son normales!

Disciplina: hazla un hábito que te sirva para planificar objetivos y pisa por el camino trazado para lograrlos.

Compromiso: oblígate a cumplir lo que decidas. Toma consciencia de la importancia para tí de ser fiel con lo que acordaste tu misma.

Paciencia: acude a esta virtud para tolerar contrariedades sin lamentarte. Espera con calma a que las cosas sucedan,  respeta los ritmos de la vida que sabe más que tú.

Presente:  suelta el pasado, no te escurras a imaginaciones del futuro. Recuérdate permanecer aquí y ahora que es lo único real.

Actitud: observa cómo miras, sigue la idea de Wayne Dyer :“Si cambias el modo en que miras las cosas, las cosas que miras cambian.” 

Pensamientos apoyadores: no pierdas de vista tu mente parloteante y avanza hacia tu cambio sin hacerle caso cuando se mete en bucles repetitivos viejos.

Confianza: cree en tí. Incluso si cometes errores. Están permitidos, ¡estás aprendiendo!

Talentos, capacidades, virtudes: recopila todos los que hay en tí, tenlos presentes para apoyarte en ellos cuando los necesites.

Amabilidad; trátate compasiva y amorosamente durante el proceso de cambio. Deja juicios, comparaciones, dudas, menosprecios, etc. solo anímate con todo el amor que puedas darte a tí


Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo. Alexei Tolstoi


Repasa también la: REGLA 90/10 de Stephen Covey, explicada en su libro "Los siete hábitos de las personas altamente efectivas"

La regla del 90/10 puede ayudarnos en el proceso de cambiar, ya que sirve para manejar la frustración y para reprocesar los malos momentos.

Como dice actualmente la Psicología (y realmente ya se conocía mucho antes): "es mucho más influyente la reacción que manifestamos ante los acontecimientos que los propios acontecimientos en sí"

Lo que dice esta regla es que:

    > el 10% de nuestra vida está determinado por lo que nos pasa. Del 10% no tenemos ningún control y saberlo nos libera de angustiarnos

    > el 90% está relacionado con la manera en la que reaccionamos ante estas situaciones. Aquí es cuando podemos tomar nuestra responsabilidad y actuar cambiando patrones habituales.

Puedes practicar con la regla del 90/10 cuando eres juzgada, al cometer  un error, cuando los demás no actúan como tú quieres, antes adversidades, etc. y te servirá para aceptar la vida y tomártela de otra manera, porque... todos somos responsables  de la manera   en que las personas y situaciones  nos afectan (= permitimos que nos afecten)

Practicar y me contáis cómo os va.  Un abrazo.

   





lunes, 8 de enero de 2024

Lo que puede pasar en las sesiones 10: VULNERABILIDAD

- Soy muy fuerte, los demás nunca saben que me pasa.

- Ah, y ¿cómo te hace sentir eso?

Bien, muy segura. Bueno y algo incomprendida, sola. Porque no creen que pueda dolerle nada y nunca me atienden. Esto me enfada a veces, noto mucho egoísmo. Otras me entristece.

- Y ¿qué te impide hacer mostrarte así?

Tener relaciones. Me refiero a amistades y parejas. Nunca llego a conectar. Es como que tengo una barrera para esconder muchas cosas de cómo soy o quisiera decir o hacer. 

- Ya. ¿Algo más?

- Pues... a veces estoy muy cansada y harta de sujetar esa barrera y no hago cosas que me gustarían. A veces... me gustaría dejarme romper en mil pedazos y que alguien me recogiese.


Vulnerabilidad es la capacidad que tenemos para dejarnos afectar por lo que sucede. Es mostrar la parte menos fuerte y la fragilidad y la inseguridad. Es ser sensibles, sentir las emociones, reconocerlas y permanecer en ellas. 

Ser vulnerable implica fragilidad, exponerse a alguna situación de amenaza o posibilidad de sufrir daño. Por tanto conlleva ser susceptible de recibir algo "malo" o doloroso y la posibilidad de ser herido física o emocionalmente.



Pero, vulnerabilidad no es debilidad. De hecho, la vulnerabilidad es sana y necesaria, nos permite conectar con nosotros mismos y con los demás. Vivimos en una sociedad donde no es reconocida y solo se nos insiste en ser fuertes, no tener miedo, no sentir vergüenza, etc. y así acabamos por esconder nuestra vulnerabilidad. Y al hacerlo, negamos parte de nuestras emociones y de quienes somos realmente.

Al querer defendernos de nuestra vulnerabilidad nos desconectamos emocionalmente al no querer sentir y así perdemos la capacidad de escucha de las señales de nuestro cuerpo, tan útiles para mandarnos mensajes de protección, autocuidado y autoconocimiento.

Las defensas normalmente se yerguen con nuestras experiencias desde bien pequeños. Si hemos vivido momentos en que no nos han reconocido, nos han ridiculizado o avergonzado al expresarnos, ahí comenzamos a creer que no somos personas válidas ni dignas de ser amadas.

Evitar y negar bloquean la vulnerabilidad, y solo sirven para llevarnos al enfado, la culpa y la exigencia con nosotros mismos. Hay que entender que se puede sentir todo el abanico de emociones. Y estar bien tiene que ver con la capacidad de gestionar lo que sentimos, no con la habilidad de camuflarlo. 

Si huimos de de nuestra vulnerabilidad podemos hacernos fríos, insensibles, faltos de empatía. Y si desatendemos el dolor, la tristeza, etc., los procesos que suelen acompañar a estas expresiones pueden estancarse y quedarse pendientes de resolver, lo que se va a reflejar en nuestra vida. Buscar ante el malestar experiencias compensatorias o distractoras (como consumo de sustancias, juego, sexo, etc.) puede aportar una sensación de bienestar, pero es algo pasajero y engañoso.

Si eres muy emocional te irá bien saber gestionarte para que no sufras con intensidad desbordante tus emociones y hacerte creer que rechazar tu parte vulnerable es la solución para no sufrir.

Por otro lado, el amor, la ternura, la compasión, la belleza,... que puedas sentir, a pesar de tener su lado maravilloso, puede que llegues a negarlas por temor a sentir el rechazo o mostrarte demasiado vulnerable.

Y como la vulnerabilidad es una parte sana y necesaria en nuestra vida, es hora de permitirnos vivir nuestras emociones, enriquecernos con las relaciones más auténticas e íntimas que se crean desde una posición susceptible, y permitirnos mostrarnos sensibles y expuestos. Se acabó la creencia de que hay que poder con todo siempre y que si se pide ayuda es que soy incapaz o inferior o ideas por el estilo.

Reconocer y aceptar nuestras nuestras limitaciones, miedos, dudas, deseos, imperfecciones,... nos hace verdaderamente humanos, así que ¡salgamos a pasear de la mano de nuestra vulnerabilidad!