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miércoles, 13 de febrero de 2019

Ser personas adultas y responsables con la frescura infantil

Salí a pasear con mi rebaño de unicornios. La gente seguía mirándome con gesto heteróclito en su rostro. Advertía un disimulado globito vaporoso sobre sus cabezas en el que se leía un mensaje descaradamente luminoso que decía "Esta no está bien". Mal enmascarado su pensamiento inicial en la pose postiza de sus rostros, quedaban retratadas esas expresiones caricaturescas dentro de mí. Ya no volvía al hogar preocupada, triste o enfadada. Ni cuestionándome si era anormal o tenía algún serio problema y era incapaz de detectarlo o me había transportado a otro plano de existencia sin percatarme. Pero aún me afligía que mis unicornios se sintiesen tan observados y juzgados. No perjudicábamos a nadie. Al contrario, diría que arrancábamos colores al día, sonrisas e ilusiones a las criaturas, conexiones neuronales diferentes y nuevas reflexiones y hasta, ¿quizás?, deseos de innovación y osadía en algunos adultos. No lo sé. Lo único evidente es que nadie parecía quedarse indiferente.
Sinceramente, ¿no te gustaría contactar con esa época en la que no nos tratábamos con los imposibles y eramos héroes voladores sin límites, abiertos a todas las posibilidades del juego en la vida...?
¡Siempre estamos a tiempo de poner un unicornio en nuestra vida !






lunes, 25 de septiembre de 2017

Normalizar los tiempos de dificultad


Cuando nos toca vivir un momento amargo queremos que termine lo antes posible sin ser conscientes del regalo que puede suponer dicho episodio ya que, esos tiempos en que se me obliga a parar contra mi voluntad, cuando no puedo controlar nada y me siento perdida, suelen ser los más idóneos para escuchar. Escucharme. 
Atender de verdad, sin prisa, en silencio, con sinceridad al Ser que habita en Mí.
Si normalizamos estos periodos quizás podamos aprender de ellos, pues sirven a una finalidad, no son para hacernos sentir mal ni son un castigo o una maldición. La vida es un vaivén y se puede estar en cada punto del balanceo con igual naturalidad.